Una historia de muerte en vida
General September 15, 2006
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Que estoy vivo dicen. Ellos que saben. Solo lo dicen por que me ven de pie, por que pestañeo, por que respiro. Ellos que saben.
Ellos no sudan lágrimas ni beben hiel cada mañana, no se acuestan en una cama donde las culpas se te clavan en la espalda. Culpas que ni siquiera son mías. Ellos cuando gritan no se desgarran por dentro, ellos no vomitan el alma en cada suspiro. Ellos. Que sabrán ellos de mi procesión, de mi corona de espinas. De mi muerte sin resurrección.
Ellos que cada vez que me miran me aprietan la garganta, que mi dolor es su gozo y su ira mi condena. Ellos que me cargaron con las cadenas de mi vida. No saben nada. No quieren saberlo, no lo ven. No lo ven por que no esta por fuera, mi piel es como la suya, pero mis ojos son diferentes… me delatan. Ellos dicen que los ojos son en espejo del alma, y en los míos solo se refleja una tierra yerma, nunca me miraron a los ojos. Ellos huyen de la amargura, por eso no me miran de frente.
Dicen que sigo vivo por que me levanto por la mañana, aunque del sueño ni me acuerdo. Me desvele hace tiempo y ahora no duermo. Junto la negrura de mi alma con la de la noche, y las dos escapan…lejos. Más allá del mar… del cielo… de las nubes y allí donde va mi alma se lleva mi losa. No es un viaje agradable. Todo lo contrario. Es un viaje cruel, desgarrador. La noche es la puta que menos me ha pagado. Me lleva a otros sitios, a lugares que ya no podré ver, ni disfrutar. A rincones donde la gente esta de pie, pestañea, respira… y esta viva. Nunca los conoceré, ya no podré preguntarles que sienten. Que me digan algo de lo bueno que sienten… mis buenos sentimientos quedaron atrás, tan atrás que incluso creo que nunca tuve. Tan atrás que hay palabras que dicen expresar esos sentimientos, que en mis oídos suenan vacías, como si nadie las hubiese pronunciado jamás.
Con el primer rayo de sol, mi alma vuelve y se retuerce para volver a entrar en mi cuerpo. Viene cargada de mas pena, con eso me paga la noche… con sufrimiento, con mas angustia. Tan cargada viene que las heridas de mi cuerpo se abren en carne viva para aceptar el nuevo peso. Heridas cada mañana mas grandes, y cada noche mas pequeñas.
Aún no ha llegado mi hora, ella me lo ha dicho. No me quiere… no me necesita dice, no todavía. Yo siempre le pido que me clave su guadaña, y libere mis entrañas. Que mi alma se la quede para siempre, que yo no la quiero… “¡¡¡Libérame!!!” le chillo, me desgarro por dentro y ella me reprocha con ironía: “Eres el único que me entregas tu alma sin condiciones… ¡¡no seas soberbio!!. Tu alma es tu regalo…aprovéchalo.” ¿Habéis visto alguna vez la sonrisa de la muerte? Yo la veo cada vez que mis ojos parpadean, es un momento solo. Un momento de cada tres veo su sonrisa. Yo no puedo liberarme solo, mis manos no me obedecen. Tampoco se lo que es el valor.
He olvidado tantas cosas.
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Fragmento de Una historia de muerte en vida, de un tal Anonimo… Este anonimo ha escrito ya mucho libros (El cantar del mio cid, Carmina Burana, Las mil y una noches …) pero este se las trae, por lo visto Anonimo anda un poco deprimido ultimamente, no se que charlas se trae con una tal Muerte….
September 15, 2006 a las 9:54 am
El fragmento que has puesto me parece fántastico, y para acompañarlo fotograficamente (para variar, jeje) es espectular la pagina Thanatos, una gran recopilación de fotografía post mortem, como bien indica en su titulo “tempus fugit, mors venit”, además es recomendable leerse el excelente articulo de caborian basado en las fotografias de esa página “Introducción a la fotografía post mortem”
Ahi queda eso